Muévete, Piensa y Conecta

Cuando las personas participan en clases de ejercicio en grupo, juegos o actividades comunitarias, no solo están socializando. También están haciendo constantemente cosas como:
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Comprender instrucciones (qué hacer, cuándo y cómo)
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Mantener las reglas en la mente (memoria de trabajo)
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Ajustar el comportamiento en función de la retroalimentación (si hago algo mal, lo corrijo)
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Cambiar la atención entre personas, tareas y señales
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Inhibir respuestas automáticas (no actuar hasta que sea tu turno, o seguir una secuencia)
Estas funciones dependen en gran medida de las funciones ejecutivas del cerebro, que incluyen la planificación, el control de la atención y el pensamiento flexible—áreas que a menudo se ven afectadas de manera temprana en el deterioro cognitivo.
En cierto sentido, estas actividades combinan tres “entradas” del cerebro al mismo tiempo:
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Carga cognitiva (seguir reglas e instrucciones)
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Interacción social (conversación, turnos, señales)
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Movimiento físico (en muchas clases o juegos en grupo)
Esa combinación es especialmente valiosa porque imita las demandas del pensamiento en la vida real. La vida rara vez implica solo un tipo de tarea a la vez: normalmente hay que escuchar, decidir y actuar al mismo tiempo.